Según viejas tradiciones, en Ceilán estuvo el Paraíso Terrenal. Estemito es el hilo conductor en un relato de , viaje en el que el autor,sin abandonar su afecto por la vieja Europa, se aleja de la frialdaddel racionalismo y del clima denso de la gran ciudad y, más allá de la sucesión de imágenes y peripecias, entre impresionantes formas devida, poblaciones abigarradas, ritos, selvas y ruinas, narra labúsqueda de un reencuentro con un modo de sentir y de percibir máscercano al sentido de maravilla de los orígenes.En un chocante contrapunto a la aturdidora riqueza de la culturacingalesa, el autor remata su experiencia convirtiéndose en unRobinson voluntario en una isla desierta del archipiélago de lasMaldivas, completando con ello un ciclo entero de reflexión y devivencias donde se combinan un lúcido cuestionamiento de los valoresoccidentales y el sentido de la aventura.