¿Para qué necesitamos hoy día a Sócrates, si vivimos inmersos en unarevolución tecnológica que promete cambiar el mundo de arriba abajo,si lo nuevo ha sustituido a lo bueno en el orden de nuestros valores?¿Para qué Sócrates si la confianza en que el pensamiento crítico nosharía más libres, más justos y más buenos parece estar dando paso a la frustración de que no hay manera de dejar atrás nuestras debilidades? ¿Para qué Sócrates si hemos dejado de creer en el valor delconocimiento, de la memoria, de la atención y si para nuestros jóvenes teclear es más importante que hablar? ¿Para qué, en definitiva,Sócrates, si las relaciones cara a cara están siendo sustituidas porlas relaciones digitalizadas y llamamos ?diálogo? a lo que hacemos enFacebook o en Twitter? La misma pregunta lleva implícita su respuesta: Es imprescindible leerlo porque Sócrates no sólo está en loscimientos de la cultura occidental, sino que fue el iniciador de undiálogo que ha recorrido siglos y en el que han participado lasgrandes mentes de la historia.