En junio de 1937, varios agentes de la policía secreta, a las órdenesdel conocido comisario soviético Orlov, detienen y secuestran enBarcelona al dirigente comunista Andreu Nin. En una ciudad en guerracontra el fascismo y desgarrada por las luchas intestinas entreanarquistas y comunistas, el máximo dirigente del POUM, un partidomarxista de corte heterodoxo, hacía años que había concitado las irasde Stalin. Y eso era una pésima noticia. Nin (El Vendrell, 1892-Alcalá de Henares, 1937) fue maestro, escritor, traductor y, ante todo, unintelectual revolucionario fiel a los postulados leninistas que, trasnueve años en la Unión Soviética, no se cansó de denunciar laposterior degradación de la Revolución rusa a manos de Stalin. Acusado falsamente de traición y conspiración contra la República, Andreu Nin fue trasladado en secreto a Alcalá de Henares para ser interrogado.Su cuerpo jamás apareció.