Este segundo tomo continúa la línea metodológica del primero. Según se advertía en el prólogo de éste, el fundamento descriptivo es deíndole cognitiva, en particular, la teoría de la Gestalt. Para loslectores que se enfrenten directamente al presente libro, haremosnotar que la idea básica es la de que toda secuencia, ya sea un turno, un enunciado, una oración o una frase, resulta perceptible (y, portanto, cognoscible) porque hay un elemento, la figura, que cobraimportancia y se destaca respecto de todos los demás elementos de lamisma, los cuales constituyen el fondo. Dicha importancia perceptivaresulta reconocible a cuenta de determinadas propiedades formales,sintácticas y semánticas que en cada caso es preciso poner demanifiesto, aunque, en ocasiones, alguno de estos factores puedafaltar. Como las secuencias lingüísticas son muy complejas, confrecuencia lo que ocurre es que dentro del fondo se alzan esquemasgestálticos secundarios constituidos por una figura y un fondosubordinados. Ello ha obligado al autor a adoptar ciertas convenciones de escritura. Confiamos en que estas sencillas convenciones noobstaculicen la lectura del texto. No se le oculta al autor que elesquema figura-fondo podría haberse representado también a base dediagramas arbóreos de dominancia o por otros procedimientos similares, pues, naturalmente, las relaciones gramaticales que intentarepresentar son las que siempre han ocupado a los gramáticos. Si no lo ha hecho así, es por entender que la convención adoptada reflejamucho mejor la condición gestáltica de todo acto de expresión y derecepción lingüística.