«Cuando rememoro la época en que se acababa mi juventud, nada meparece más opresivo, más perturbador, que el recuerdo de los meses enque maduraba, sin comprenderlo aún, la resolución de la guerra de1914?». El protagonista de El rey Cophetua, un soldado sin nombre queresultó herido en la Batalla de Flandes, inicia la novela al rememorar el otoño de 1917 en Francia, justo antes de que la guerra llegase asu final. Es el día de Todos los Santos. Mientras el personaje viajadesde París a Braye-la-Foret para visitar a Nueil, un viejo amigo,evoca todos sus recuerdos de la guerra, los bombardeos y el dolor.Entretanto, piensa en su amigo: se pregunta por qué lo habrá llamadoy, al mismo tiempo, desea verlo. Pero cuando finalmente llega a lavilla de Nueil, este no está. En su lugar lo recibe una doncella,también sin nombre. Entre esos dos desconocidos prácticamente anónimos tiene lugar un encuentro (retratado por André Delvaux en su películaRendez-vous à Bray) que, más que por el presente y el futuro, sepreocupa por el pasado, por revivir, mediante un plano intemporaldonde sólo quedan sombras, el momento que «marcó el fin de sujuventud».«Este es un libro perfecto». La VanguardiaJulien Gracq nació en Saint-Florent-le-Vieil en 1910 como LouisPoirier, se licenció en Ciencias Políticas e impartió Historia yGeografía en diversos institutos franceses. En 1937 se afilió alPartido Comunista Francés, aunque dos años después lo abandonó debidoal pacto germano-soviético. Ese mismo año conoció a André Breton y alos surrealistas, lo que posteriormente influiría en el estilo de susobras.Durante la Segunda Guerra Mundial estuvo cautivo como prisionero deguerra en Silesia con otros oficiales de la Armada Francesa, entre los que destaca el escritor y crítico literario Armand Hogg, con el queluego iniciaría una duradera amistad.Algunas de sus novelas son En el castillo de Argol (1938), El mar delas Sirtes (1951), novela por la que recibió el premio Goncourt(rechazado por el autor), y Los ojos del bosque (1954). Tambiénpublicó ensayo (en 1948 dedicó un libro al estudio de la obra de André Breton), además de teatro (Le roi pecheur, 1948), crítica literaria y diversos artículos. Murió en Angers en 2007.