Una isla salvaje en el sur de Alaska, a la que solamente puedeaccederse en barco o hidroavión, repleta de frondosos bosques húmedosy montañas escarpadas. Este será el inhóspito decorado donde Jimdecidirá fortalecer las relaciones con su hijo Roy, a quien apenasconoce. Doce meses por delante, viviendo en una cabaña apartada detodo y de todos: parece una buena oportunidad para estrechar lazos yrecuperar el tiempo perdido. Pero la situación, poco a poco, devieneclautrofóbica, asfixiante, insostenible. La díficiles condiciones desupervivencia y la olla a presión emocional a la que se ven abocadospadre e hijo acaban por conformar una postal de pesadilla.