En los dos años de aventuras que recoge este libro hay abundantesmomentos que calan hondo en el lector: las dos crisis deespiritualidad por las que pasa Valiente, cuando se cree deshonradotras hacer su juramento de servicio a un nuevo rey loco cuyasmazmorras y torturas quizá remiten a los campos de concentración deAdolf Hitler, y cuando horrorizado por su instante de salvajismo y sused de venganza arroja al mar la Espada que Canta. No son los únicosmomentos que ponen un nudo en la garganta: tampoco puede olvidarse elmomento del descubrimiento del joven aprendiz de caballero muerto enel potro, ni la serena locura del patricio romano que esperainútilmente un regreso a la grandeza.