A UNO DEL GRAPOcuyas ilusiones son tan austeras que más que soñarse, se padecen...LE TOCA LA PRIMITIVA.Pero cuando aprieta en su puño el boleto premiado con 200 millones depesetas, 2. 12. 13. 14. 45. 49,constata que para no haber creído jamás en la suerte, bastante mala la tiene. Ese 13 se lo recuerda, mientras que el 45 lo lleva a pensar en Hiroshima, y el 49, en el autobús con el que enfila cada día eltaller fantasma en el que cose etiquetas para polos que, como su vida, son una imitación. Porque...NO PUEDE COBRARaunque tiene 90 días para hacerlo. En ese tiempo le tocará otraPrimitiva: conocerá a una periodista que, ironía extra, responde porese nombre. Ella, que buscaba al ganador desaparecido, encontrará aeste perdedor con el que comparte un alto déficit de cariño y unapasión casi infantil, y por tanto genuinamente pura, por los trenes.¿Pero entonces por qué no cobra y coge uno con ella?PORQUE NO TIENE DNI.Y sin embargo existe y, por todo eso, sufre.Manual atemporal de supervivencia, retrato de la tiranía del dinero yde la búsqueda de identidad, Los millones es, además, un clásicoinstantáneo y una historia de amor gigante.