El cristianismo del siglo IV, que finalmente había salido delanonimato social de las catacumbas, se acomodó rápidamente a lasociedad pagana por la que ahora se extendía. El estilo de vidaevangélico se iba desvirtuando. Como reacción a todo esto, surge unmodo de vida austero y solitario. Un buen número de hombres y mujeresacuden a los desiertos de Egipto, Palestina, Arabia y Persia paravivir su fe más radicalmente. Alejándose de un mundo que los absorbe y los separa de Dios, buscan un lugar tranquilo donde encontrarse asolas con el Absoluto de sus vidas.En sus muchas horas de silencio y meditación aprendieron una sabiduría que en modo alguno resulta hoy desfasada. Aquellas circunstancias desu época, similares en algunos aspectos a nuestra vida vertiginosa enlas grandes ciudades, siguen siendo hoy un reclamo para la pazinterior, la relativización de las mediaciones y el encuentro con elúnico Absoluto. En esta pequeña obra se recoge una breve muestra deaquella gran enseñanza.