Cuando encontraron el yate de Wendell Jaffe a la deriva, todo indicaba que se había tirado por la borda. No sólo lo confirmaba la nota queél había dejado, sino también su desastrosa situación financiera. Aunasí, poco antes, había suscrito con la compañía para la que trabajaKinsey Millhone un seguro de vida de quinientos mil dólares a nombrede Dana, su mujer, quien, sin embargo, al haber desaparecido elcadáver de su marido, tuvo que esperar cinco años hasta que fuera dado oficialmente por muerto. Pero quiso el azar que un día un agente dela compañía de seguros descubriera a Jaffe en la barra de un barmiserable de la costa mexicana, justo dos meses después de que Danacobrara el seguro de su marido. Por supuesto, la compañía quieredeshacer en entuerto y contrata a Kinsey para investigar el caso. Pero cuanto más se adentra ella en el misterio que rodea al supuestosuicidio de Wendell Jaffe, más hondo excava también en su propiopasado?