Tras la derrota de_x000D_Napoleón Bonaparte, 1815 suscitó grandes esperanzas en las clasesdirigentes_x000D_europeas. Bajo la batuta del canciller_x000D_austriaco Metternich, el poder hegemónico no solo creía haberacabado_x000D_con el accidente revolucionario, sino que también intentó restaurarlos_x000D_regímenes absolutistas anteriores a la Revolución francesa. Aunque los grandes_x000D_soberanos volvieron a empuñar las riendas del Estado gracias almovimiento_x000D_general de reacción contra las «luces», el statu quo_x000D_que defendían ya no era posible, su mundo estaba agonizante.JacquesDroz, uno_x000D_de los especialistas más reputados e influyentes en la historia deEuropa,_x000D_muestra a través de las dinámicas parlamentarias, la evolucióneconómica y el_x000D_desarrollo de las relaciones internacionales cómo el espíritu delAntiguo Régimen,_x000D_a pesar de haber triunfado sobre el bonapartismo,_x000D_se vio acorralado por el auge de los movimientos nacionalistas ylos_x000D_conflictos y cambios sociales derivados de la Revolución industrialhasta_x000D_llegar en 1848 a su límite con las explosiones revolucionariasburguesas.