BOLAÑO,ROBERTO / BOLAÑO, ROBERTO
El narrador vio por primera vez a aquel hombre en 1971, o 1972, cuando Allende aún era presidente de Chile. Entonces se hacía llamarRuiz-Tagle y se deslizaba con la distancia y la cautela de un gato por los talleres literarios de la universidad de Concepción. Escribíapoemas también distantes y cautelosos, seducía a las mujeres,despertaba en los hombres una indefinible desconfianza. Volvió a verlo después del Golpe, época en que hasta los poetas jóvenes de dieciocho años, como ellos, se vieron de repente abocados a una repentina,sangrienta madurez. Pero en esa ocasión el narrador aún ignoraba queaquél aviador, Wieder, que escribía con humo versículos de la Bibliacon un avión de la Segunda Guerra Mundial, y Ruiz-Tagle, el aprendizde poeta, eran uno y el mismo.Versículos que leían los prisioneros enlos estadios, y que ya no leerían las hermanas Garmendia, dos de laspoetas que había seducido y hecho desaparecer... Y así, en unineludible recorrido por las muchas bifurcaciones de los senderos dela historia, las mitologías y las literaturas de nuestra época, nos es contada la nada ejemplar fábula de un impostor (¿pero no somos todosimpostores en algún momento de nuestras vidas?), de un hombre demuchos nombres, sin otra moral que la estética (¿pero no es ésta laaspiración de todo artista?), dandy del horror, asesino y fotógrafodel miedo, artista bárbaro que llevaba sus creaciones hasta susúltimas y letales consecuencias...