«Nuestro cuerpo -afirma la poeta Antonella Anedda en este libro- escomo un balcón: nos permite asomarnos a lo otro, pertenece a la casapero no es la casa, está en el espacio pero no es el espacio, seencuentra suspendido. Este libro se interroga sobre la relación delcuerpo con el espacio, con aquello que, sin pertenecernos, interactúacon él».Lo único que el ser humano no puede gobernar del todo es su cuerpo,por ello la autora se asoma al balcón, y desde allí denuncia lo que la sociedad actual exige: la aparente verdad no expresada, sinorecubierta, revestida de algo que no es: «¿Cuánta hipocresía esnecesaria para revestir nuestro pecho?». Las respuestas nunca sonunidireccionales, y en este libro se abren en esquejes, en vocesdiversas, que convierten el conjunto en un teatro en el que tonos ypersonajes se cruzan y se mezclan con las misteriosas casualidades dela existencia, y que demuestra que la contradicción no es más que unacuerdo más complejo.