En 1939, Otília Castellví, una modista idealista y decidida del barrio de Gracia de Barcelona, tuvo que emprender, como tantos otros, elcamino del exilio. Antes, sin embargo, había vivido los convulsosacontecimientos de octubre de 1934, y sufrido en carne propia latétrica realidad de los calabozos de la Checa, en los que fueencarcelada por pertenecer a un partido troskista (el POUM). «Lamuerte llegó aquel día a Barcelona. Todos la presentimos y, pordesgracia, no nos equivocamos». Empezó entonces para ella un largoviaje, marcado por los campos de concentración franceses en las playas del Rosellón (días que este libro evoca de un modo estremecedor), laocupación de Francia por los nazis y el posterior traslado a Alemania, donde le aseguraron trabajo y posibilidades. Sin ornato, el presentelibro es testimonio histórico y humano excepcional de unos añoscapitales.