El poder había cambiado de manos, y de los procesos sumarísimos y delas ejecuciones inmediatas, se había pasado a los procesos sumarísimos y a las ejecuciones inmediatas. La cuestión, antes y ahora, erasobrevivir. Vivir como fuese, pero vivir. Sobrevivir al caos, alhambre, a la miseria, a los vecinos delatores, al frío del invierno, a los rosarios, a las misas interminables, a la prepotencia delcacique, a la arrogancia del comisario chusquero, a los cinturones decastidad, al manoseo de los curas, a las películas recortadas y a laprensa censurada. Resultaba harto difícil, sobretodo, para aquellosque se instalaban en el recuerdo ocultándose bajo un espeso manto delágrimas.
Eso, no les sucedió a Lola, a Paco y al doctorArmengol. Ajenos a la preguerra, a la guerra y a la posguerra, alfervor patriótico y al odio fratricida, habían apostado por vivir eldía a día sin otra preocupación que no fuese la de mantener el pellejo a salvo y la de alimentar, fuese como fuese, sus cuerpos serranos.Fueron años difíciles, pero no para ellos. Gracias a su capacidad deadaptación, a su instinto de conservación y ajenos a cualquierprincipio ético o moral instaurado por el mandatario de turno, vivíany deambulaban por una Barcelona caótica como si fuese el mismísimoparaíso. La inesperada aparición de Ciriaco supondrá un cambio en susapacibles vidas.