El hombre tiene una gran «sed» de infinito, pero vive prisionero de su finitud. ¿Quién le librará de esta condición?
Partiendo de esta experiencia paradójica, presente en los hombres detodo tiempo y cultura, y de la pregunta radical que surge de ella,Angelo Scola, Arzobispo de Milán, nos presenta de forma sencilla ydirecta cuál es el corazón de la propuesta cristiana y de qué mododesafía nuestra cultura actual, «en la que se cree que podemossalvarnos por nosotros mismos o que podemos acomodarnos tranquilamente en la finitud».
«El autor de esta obra, rigurosa en su contenido y muy cuidada en laforma, quiere formular la experiencia religiosa de modo que resulteseductoramente inteligible por nuestros contemporáneos y,especialmente, por los jóvenes universitarios» (Del prólogo deMonseñor Osoro).