Para el franquismo, la República era la enemiga del patrimonio y de la religión, cuyo poder estaba controlado por los "rojos", y en suterritorio dominaba la barbarie, el caos, la iconoclasia y el robo delos bienes patrimoniales. Sin embargo, esta acusación, que mantendríacon insistencia machacona durante toda su existencia, escondió durante décadas la labor de salvaguarda republicana de las obras de arte y su destino en la inmediata posguerra.El autor de este libro (reconocido experto en el estudio del devenirdel patrimonio durante la guerra y la posguerra en España y directorde varios congresos internacionales sobre el tema, el último celebrado en el Museo del Prado en 2019) llevaba años planteándose cuál habíasido el destino durante el primer franquismo de las miles de obrassalvadas y almacenadas por la República durante la guerra. Tras laconcesión de dos proyectos de I + D dedicados a este ámbito y despuésde cinco años de investigación, vierte aquí los sorprendentesresultados.Parte del estudio de las políticas republicana y franquista durante la guerra para centrarse en el destino que los gestores franquistas lesdepararon a estas obras en la inmediata posguerra. El núcleo esencialdel libro analiza la gestión franquista de aproximadamente 17.000obras almacenadas por la República, que fueron devueltas en muchoscasos a sus propietarios, aunque una gran cantidad fueron desviadashacia otros destinatarios, que sin embargo reconocían en muchos casoscomo suyas. Supone una novedad investigadora inédita el estudio de las entregas en depósito de miles de estas piezas a museos, a organismos, a la Iglesia e incluso a particulares, lo que produjo el expolio, ladiáspora y la desaparición de numerosas obras. En muchos sentidos,este expolio franquista tiene paralelismos indudables con el realizado por los nazis en los mismos años. Es el arte como botín de guerra.