CONTRA lo que el clero ha representado en Occidente durante demasiados siglos, ¿no será acaso el verdadero sacerdocio una plena apertura del alma en la que todo queda comprendido, amorosamente contemplado?Antonio Praena -verdadero sacerdote por ser un hombre que ama y quevive a pie de calle-, viéndoselas en el poema con strippers virtuales, escuchando a Sigur Rós, cantando la belleza de los cuerpos yvolviendo en taxi al hotel tras una noche de juerga y de pecado es una gran noticia para la orden de los dominicos, que tanto honró la prosa viva, liberadora, del maestro Eckhart.También la poesía está de enhorabuena con esta confirmación de una voz que trata con idéntico desparpajo los asuntos mencionados y elmisterio de la kénosis, que sabe escuchar el silencio clamoroso de los claustros, el clamor de la naturaleza y la hermosura vibrante de este mundo. La hondura y el donaire conviven en estos versos que jamásrehuyen las emociones, que sangran por los cuatro costados y fluyencon precisión, con acusada musicalidad y pulso seguro.Bienvenido,amigo lector, a esta casa en la que todaslas ventanas respiran airefresco.VICENTE GALLEGOANTONIO PRAENA (Purullena, Granada, 1973) ha publicado los poemariosHumo verde (Accésit Premio de Poesía Iberoamericana Víctor Jara 2003), Poemas para mi hermana (Accésit Premio Adonáis 2006) y Actos de amor(Premio Nacional de Poesía José Hierro 2011).