El autor se aproxima al mundo de la poesía a través de la ingenuidad,buscando lo espontáneo, casi naíf. Una búsqueda de un mundodesmoronado, roto por el paso del tiempo y por las ausencias quepesan, sobre todo la del padre muerto. Recuerdos de una infancia ahora añorada, una niñez que palpita en el hombre adulto. Es a través deeste cauce donde se reinventa, donde respira un presente que seasemeja a una época que se creía superada: la de la inmigración masiva de españoles, la del hambre. Y también una denuncia social,descarnada -a veces descarada, casi insultante-, de un país y untiempo en continua zozobra.
Pero también hay lugar para los versosque hablan de justicia, de esperanza, de anhelos de un futuro al quehay que mirar siempre sin temor. Un mundo mágico, casi imposible, quesólo los niños son capaces de imaginar. Una reivindicación de losencillo, de lo cotidiano, en un mundo de tecnologías donde el serhumano ha perdido su humanidad.