Todo el mundo busca la felicidad, poseer un corazón colmado. Pero laalegría plena se encuentra en lugares desconcertantes. El papaFrancisco prologa este pequeño libro, y defiende que esa alegría sealcanza si hacemos protagonistas de nuestras vidas a aquellos que lasociedad rechaza. Por otra parte, Mirilli defiende la alegría de perdonar y de serperdonado, sobre todo por Dios, rechazando tantas satisfaccionesefímeras de un mundo obsesionado por lo momentáneo.Maurizio Mirilli (Mesagne, 1970) es sacerdote de la diócesis de Roma,licenciado en Estadística por la Universidad de La Sapienza, y enFilosofía y Teología por la U. Lateranense. Dirige el Servicio dePastoral Juvenil de la diócesis de Roma.
Todo el mundo busca la felicidad, poseer un corazón colmado. Pero laalegría plena se encuentra en lugares desconcertantes. El papaFrancisco prologa este pequeño libro, y defiende que esa alegría sealcanza si hacemos protagonistas de nuestras vidas a aquellos que lasociedad rechaza. Por otra parte, Mirilli defiende la alegría de perdonar y de serperdonado, sobre todo por Dios, rechazando tantas satisfaccionesefímeras de un mundo obsesionado por lo momentáneo.Maurizio Mirilli (Mesagne, 1970) es sacerdote de la diócesis de Roma,licenciado en Estadística por la Universidad de La Sapienza, y enFilosofía y Teología por la U. Lateranense. Dirige el Servicio dePastoral Juvenil de la diócesis de Roma.