Nunca digas nunca jamás...¿En qué momento Johanna Marshall prometió que nunca volvería aenamorarse?Lo cierto es que lo hizo. Y de Kelly Sambino, cuya fama de«devoramujeres» la precede, y que tanto le recuerda a alguien que lehizo mucho daño. Pero (la carne es débil), en una cálida noche deverano, Jo sucumbe a los encantos de esta consumada seductora. Es sólo una noche, intenta convencerse, una noche solamente, un capricho, unmomento de debilidad... Y a partir de entonces, olvidarla será suobsesión. Sabe además que el tiempo juega a su favor. Se acerca elfinal del verano, y el otoño las separará, Johanna volverá a susclases, lejos de Kelly. O eso cree...¿Sirve de algo negar la evidencia?No hay escapatoria. Jo intenta convencerse de que no siente lo quesiente, y se resiste a ser arrastrada por Kelly. «Lo del verano, nunca más», se dice. Kelly por su parte intenta convencerla de que no es la que otros piensan y critican, una ligona cuyas «hazañas» tantosdescriben. Cuesta, pero el muro se resquebraja. Mas cuando cree haberconvencido a Jo de que su amor es sincero, esa pertinaz malareputación vuelve a interponerse entre ellas.¿Por qué no escuchar al corazón?En un momento de zozobra y debilidad, Jo acepta el consuelo que Kellyle ofrece, un consuelo exclusivamente físico, porque sigue firmetascando el freno de sus sentimientos. Aunque «firme» quizá sea unapalabra excesivamente categórica...