PAQUE, LEONOR / GARCÍA MARTÍNEZ, LEONOR
De mujeres que no se rindieron habla esta novela que se enmarca en untiempo y en un lugar que son comunes a muchos tiempos y a muchoslugares porque lo que los define es la clase social de susprotagonistas, mujeres analfabetas enfrentadas a un mundo queescasamente comprenden pero del que saben que sólo se sobrevivepeleando. Y ellas pelearon, sacaron adelante a sus hijos, con hombre y sin hombre, cuidaron de pequeños y mayores y además perdieron unaguerra de la que sólo les llegó más miseria.Leonor Paqué nace en los años sesenta y pertenece a una generación depadres semi analfabetos cuyos hijos estudian y se convierten en losprimeros que acceden a la universidad.Haciendo equilibrios, la autora finaliza sus estudios de enseñanzamedia y más tarde los universitarios hasta conseguir la licenciaturaen Ciencias de la Información. Comienza a escribir, consciente de quesu vocación periodística llegó marcada por su interés en contarhistorias. Trabaja como becaria en una radio de Madrid.Redactora, guionista, reportera de calle, asistente de jefes deredacción, hasta acceder a la dirección de programas con ampliosequipos profesionales a su cargo y el producto final bajo su enteraresponsabilidad. En la actualidad aporta su experiencia periodísticaen la uned. Para la autora las palabras son llaves que, bien usadas,abren todas las puertas. Se mueve entre ellas con comodidad y soltura, le gustan sinceras y claras. Su juego favorito es ofrecer la palabraexacta que otro busca. La distingue su capacidad descriptiva parallevarnos a un lugar, a momentos de la historia, y sobre todo, a loscorazones.Leonor Paqué nos ofrece en esta novela un espejo en el que sereflejan las caras y las vidas de gentes que, aunque parezcan lejanosno lo están, están aquí, con nosotros. No hace tantos años este paísera así. Las cuevas no eran para turistas sino los únicos lugares enlos que mucha gente se podía resguardar del frío o del calor. Larebusca en el campo era la única forma de alimentar a la familia. A la ropa se le daba la vuelta una y otra vez para que aguantara. Y la voz del macho era la ley.Mucho han cambiado las cosas, sí, afortunadamente, la nieta de Maríapuede hoy, con esta excelente prosa, contar la historia de su abuela y con ella contar la historia de otras tantas abuelas de las que nadiecontó nada.