El viejo capitán Lingard recoge en el puerto de Macasar a un chiquillo que acaba de huir de un barco mercante procedente de Rotterdam. Loadopta y ayuda, a pesar de darse cuenta enseguida de la debilidadmoral del joven Willems. El chico logra hacerse una posición comohombre de confianza de un oscuro comerciante que le ha entregado comoesposa a su hija mestiza. Willems se cree intocable y roba a lacompañía. Es inmediatamente expulsado de su trabajo y de su casa. Elcapitán Lingard rescata por segunda vez al paria abandonado y lo lleva a Sambir, en el archipiélago malayo, donde tiene su sede la compañíade Lingard para el comercio del caucho. Allí sólo vive otro blanco, el socio del capitán Lingard, Almayer. En los alrededores viven también, en pequeños poblados, los miserables descendientes de los antiguospiratas que poblaron el río y la selva. Entre éstos habita tambiénAissa, la hija del viejo pirata ciego Omar. Willems quedainmediatamente seducido por la belleza y la fuerza misteriosa de lamujer que se le aparece como una extensión de las fuerzas de lanaturaleza salvaje.Joseph Conrad (Berdiczew, entonces Polonia, actualmente en Ucrania,1857-Bishopsbourne, Inglaterra, 1924), cuyo nombre real era JózefTeodor Konrad Korzeniowski, pertenecía a la pequeña nobleza polacailustrada. Tras la temprana pérdida de sus padres, abandonó muy jovenlos estudios y a los diecisiete años se enroló como marinero enMarsella. La primera parte de su vida transcurrió en el mar. De susviajes hasta los lugares más lejanos extrajo los escenarios y lospersonajes de sus novelas. Se hizo ciudadano británico en 1886 traslograr el título de piloto de altura de la marina mercante. A partirde su primera novela, La locura de Almayer, decidió dedicarse a laliteratura y abandonar la marina. Era una persona tímida y familiarque manifestó, tanto en su vida como en su obra, un pesimistaescepticismo sobre la condición humana. Escribió toda su obra eninglés, una lengua que hablaba con marcado acento extranjero. A pesarde (o quizá por) esa dificultad, su obra tiene una personalidadinimitable y una incuestionable grandeza. Varias de sus novelas, como El corazón de las tinieblas, Lord Jim, La línea de sombra, Nostromo o Un paria de las Islas han sido adaptadas al cine. Barataria publicóotra de sus obras, El negro del Nacissus, en 2005.No estás en condiciones de vivir con la gente. ¿Quién podríasospechar, adivinar, imaginar, lo que hay en ti? Yo no pude, tú eresmi error. Voy a ocultarte aquí. Si te dejo salir, te mezclarás entrelos hombres incautos y mentirás, robarás y engañarás por un poco dedinero o por alguna mujer. No me importaría dispararte. Seguramentesería lo mejor. Pero no lo haré. No esperes que te perdone. Paraperdonar se tiene que sentir rabia y luego desprecio, pero yo nosiento nada de eso ahora. Ni rabia, ni desprecio ni decepción. Para mí no eres Willems, el hombre que se hizo mi amigo, al que ayudé en lasbuenas y en las malas, que estaba en mi pensamiento... No eres un serhumano al que se pueda destruir o perdonar. Eres un pensamientoamargo, algo sin cuerpo y que hay que ocultar... Eres mi vergüenza.En esta novela de Conrad, la intriga y la aventura, a pesar deresultar apasionantes, quedan superadas por el implacable análisis dela naturaleza humana.«La piedad me impulsó a traducir en palabras escogidas con grancuidado memorias de cosas lejanísimas y de gentes que existieron enrealidad.»Joseph Conrad