«Una novela divertida y humana, delicada como un cuento de hadas.»
Marie Claire
Belinda quiere empezar una nueva vida y Borgo Propizio, un idílicopueblo medieval en lo alto de una colina, le parece el lugar idóneopara hacer su sueño realidad: abrir una coqueta lechería, dondetambién venderá sus deliciosos dulces caseros. Tiene incluso elnombre, No se lo cuentes a mamá, en homenaje a su ídolo el músico G.M. El encargado de la reforma del local es Ruggero, un voluntariosoobrero que podría construir rascacielos si se los encargaran (o serpoeta si supiera conjugar los verbos). Sus días parecen todos igual.Algo cambia en su vida cuando gracias a la reforma encuentra unvalioso y antiquísimo anillo y parece que también el amor. Unauténtico flechazo, por Mariolina, que ya temía envejecer soltera enel pueblo con su hermana Marietta, entregada en cuerpo y alma a laslabores de ganchillo.
Este inesperado amor enciende la mecha de los chismorreos: todo elpueblo tiene su opinión y la pequeña villa que parecía dormida empieza a despertar.