Edda Marty adora pasear por la orilla del mar, pero sabe que nuncalogrará acostumbrarse a los hábitos burgueses del Trieste de lasegunda década del siglo pasado. Querría volver a Viena, donde está su hermana mayor, a una ciudad en la que las mujeres pueden tratar deigual a igual a los hombres, fumar, ir al café. Harta de la timidez ycuchicheos de sus compañeras, decide hacer el último curso debachillerato en un instituto masculino para poder acceder a launiversidad. A pesar de que ella solo pretende ser una más entre loschicos de su clase, participar en sus excursiones y charlas, ladesenvoltura y luminosidad de esta presencia femenina perturba elmundo que hasta entonces han habitado despreocupadamente. Después deese año todos descubrirán que "la vida posee una trágica seriedad yque aquellos bancos de escuela eran un juguete frente a ella".