(El) proceso de apertura y normalización se consolida en los noventa,una década en la que la narrativa de la isla se dota de armas hastaentonces prohibidas, como las de la furia, el pesimismo, la ironía yel humor negro. Da la sensación de que el sueño revolucionario se havenido abajo definitivamente y, entre las ruinas, surgen autores comoel conocido Pedro Juan Gutiérrez (Trilogía sucia de la Habana) oFernando Velázquez Medina (Última rumba en La Habana)... inaugurandoun nuevo género que podríamos llamar 'realismo sucio tropical'