La tristeza es ahora un problema de diseño. Los altos y bajos de lamelancolía están codificados dentro de las plataformas de redessociales. Después de dar clic, navegar, pasar el dedo y dar me gusta,todo lo que nos queda es el evidente y vacío resultado del tiempoperdido en la aplicación.Tristes por diseño ofrece un análisis crítico de las crecientescontroversias en torno a las redes sociales, tales como las fake news, los memes virales tóxicos y la adicción en línea. La fracasadabúsqueda de un gran diseño ha dado como resultado la despolitizaciónde los estudios sobre Internet, los cuales son incapaces de generar ya sea una crítica radical o una búsqueda de alternativas.Geert Lovink nos llama a abrazar la intimidad dirigida de las redessociales, las aplicaciones de mensajería y las selfies, porque elaburrimiento es la primera etapa para superar el nihilismo deplataformas. Luego, tras la bruma, podremos organizarnos parainterrumpir las industrias de extracción de datos en su núcleo mismo.