El Tratado único y singular del origen de los indios occidentales delPirú, México, Santa Fe y Chile, de Diego Andrés Rocha es, junto con la obra de Fray Gregorio García, uno de los compendios más completos del siglo XVII acerca de la cuestión más candente y polémica, entoncescomo ahora, la de conocer de dónde y cómo vinieron a poblarse lasIndias antes de que llegasen a descubrirlas los españoles a partir de1492.En ese sentido, puede decirse que Diego Andrés Rocha fue un ingenuoerudito que acumuló los saberes de un sinnúmero de otros autores comoVespucio, Anglería, Fernández de Oviedo, Betanzos, López de Gómara,Cieza, Zárate, Las Casas, Ercilla, Cabello de Balboa, Acosta, Dávila,Vargas Machuca, Herrera, Torquemada, Calancha, y sobre todo GregorioGarcía, a quien sigue muy de cerca. Como dice Sánchez Alonso, DiegoAndrés Rocha «pone al servicio de su hallazgo, por el que muestra unaingenua satisfacción, la erudición que tiene a su alcance, exponiendoprimero las opiniones distintas que había y después todos los textos y componentes de la suya».La mayor parte de libro de Diego Andrés Rocha está dedicado apresentar y defender dos tesis muy diferentes entre sí: la de que losindígenas americanos descendían de los españoles y la que señala a las diez tribus perdidas de Israel como las que dieron origen a lapoblación del Nuevo mundo. La primera de esta tesis -tan singular porotra parte- sólo se explica si tenemos en cuenta la necesidad dehallar títulos suficientes que justificasen la posesión de aquellastierras por parte de los españoles. Ante el Papa y ante el mundo de la época era necesario hallar «justos títulos» para tal hecho. Estaperegrina teoría vendría así a apoyar la tesis hispanista.