Hasta hace poco tiempo han existido dos lugares comunes o mitoshistoriográficos sobre la Codifiación penal: 1º) el Derecho penal dela Codificación apenas recogió la tradición penal española, y 2º) elDerecho penal español codificado siguió, en buena a medida, el modelofrancés, en particular, el Derecho penal contenido en el Código penalnapoleónico (1810). Ambos tópicos se encuentran estrechamenterelacionados: si la tradición no proporcionó sustrato alguno en elproceso de elaboración de los Códigos penales, es lógico concluir quefuera el texto francés el que sirviera de modelo, como ocurrió con elCódigo civil, y que ese Derecho penal codificado proviniera deFrancia, cuyo influjo afectó a toda la tradición jurídica continental. Esta obra, a fin de desmentir -o matizar- estos mitos, estudia lacontribución de la tradición y de las influencias extranjeras en laconfiguración legal de los tipos delictivos recogidos en los Códigospenales decimonónicos, llegando -en algunos casos- hasta laactualidad. Además de analizar la gestación del tipo delictivo, viendo el papel que jugó la propia tradición y otros códigos o corrientesdoctrinales extranjeras, también analiza en qué medida la evolución de la configuración de los tipos delictivos pone de manifiesto elproceso de sistematización, humanización y secularización del Derechopenal en la etapa codificadora.