Tom tiene once años y Joss, su madre, veinticuatro. Joss sale a menudo y Tom se queda solo en la vieja caravana en la que viven. Entoncesdebe valerse por sí mismo. Para comer, se cuela en los huertos de susvecinos, donde recoge tomates, zanahorias, patatas... Una noche,buscando un nuevo huerto en el que «hacer la compra», Tom encuentra aMadeleine, una anciana de noventa y tres años, tirada en el sueloentre sus coles, llorando, incapaz de levantarse. Sin duda, Madeleinehabría muerto si Tom, el pequeño Tom, no hubiera estado allí...Barbara Constantine cruza los destinos de una serie de personajes alos que la vida no ha dado las mejores cartas y que, gracias al amor y al humor, consiguen encontrar su lugar en el mundo.