¿Qué persona no tiene días difíciles, estados mentales o emocionalesaflictivos de mayor o menos intensidad, pensamientos neuróticos,comportamientos de abulia o abatimiento, momentos de decaimiento oansiedad?¿Qué persona no padece el hostigamiento de su propia mente, temoresinfundados u obsesiones o una afectividad inarmónica o desórdenespsicofísicos?Una gran mayoría de personas no disfrutan de una verdadera y ricavivencia de sosiego y están, incluso sin percatarse de ello,desasosegadas, viviendo con una sensación de agitación a la queaparentemente se habitúan, pero que interiormente las va minando o por lo menos les sustrae la bienaventurada vivencia de la verdadera pazinterna y el fecundo sosiego.De la misma manera que nadie se cuestiona que hay que darle de comeral cuerpo, respirar, dormir y atenderlo, deberíamos asumir que hay que ejercitar y cuidar la mente y la psiquis y que cada uno puede hacermucho por sí mismo si se lo propone, puesto que no faltan lasenseñanzas y los métodos, que tenemos la fortuna de que han llegadohasta nosotros.