Para aquellos aficionados y amantes del teatro que andan buscandosiempre obras pequeñas que puedan presentar en certámenes, en exámenes de acceso a alguna academia de arte teatral -realizando así sussueños de convertirse en actores-, o simplemente para quienes deseanponer en escena algo sencillo y de una cultura diferente en suspueblos? Aquí tenéis veinticuatro obras teatrales tremendamente cortas y más largas que la vida misma, aunque tal vez estaría bien quesupierais el motivo que me llevó a escribirlas: "Mi pequeño y únicohijo, al que nunca dejaba salir de casa, ni siquiera para ir a laescuela por miedo a perderlo en una desgracia inesperada -tambiéntemía que adquiriera una mala educación de los niños de la calle- undía, intentando convencerme para sacarlo de su aislamiento, me dijo:-Papá, llévame para ver uno de tus espectáculos. Pero no tardé enmatar su ilusión de vivir el ritual que implica ir al teatro cuando le dije: - ¿Y qué te parece, hijo, si hacemos teatro aquí, en casa? -¿Se puede? Me preguntó extrañadísimo.-Claro que se puede.-¿Cómo?-Por la magia del teatro. Tú, sólo cierra tus ojos y verás.A partir de entonces empecé a escribirle obras breves, con pocospersonajes, y que pudiéramos representar los dos, en nuestro hogar.Así convertimos todos y cada uno de los rincones de la casa enescenarios: el sofá, el suelo del salón, la terraza, etc., y él,disfrutaba como un enano, gritando cada vez que terminábamos unarepresentación: ?¡Ala, qué magia! Hemos hecho teatro sin ir alteatro.?- Sí, hijo, la imaginación es la magia del teatro?.¡Qué duro es, descubrir, después de escribir estas palabras, que nunca tuve hijos, pero sí, la magia del teatro!