Christianna de Liechtenstein ha aprendido a llevar sobre sus hombrosel peso de la corona de una de las monarquías más antiguas de Europa.Desde que el rey enviudó, se ha convertido en su perfecta acompañante. Sin embargo, lo que Christianna anhela por encima de todas las cosases franquear las puertas de su lujoso palacio para incorporarse a unamisión humanitaria en una zona de Africa azotada por las guerrasfronterizas y la expansión del sida. Allí conseguirá lo que desea:sentirse útil dedicándose a mejorar las condiciones de vida de losdemás. Pero también hallará algo tan inesperado como complejo para una mujer de su posición: el amor de un plebeyo que está dispuesto aluchar por ella hasta su último aliento.