SOY CAMARERO. EL CLIENTE NO SIEMPRE TIENE LA RAZÓN

SOY CAMARERO. EL CLIENTE NO SIEMPRE TIENE LA RAZÓN

$34.452
IVA incluido
Sujeto Disponibilidad de Proveedor
Editorial:
(104) GRIJALBO
Año de edición:
ISBN:
978-84-253-5851-7
Páginas:
112
Encuadernación:
Rústica
Idioma:
Castellano
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Una divertida novela gráfica sobre el día a día de un camarero y susanécdotas con los clientes. Cafés con nombres más largos que Daenerys, carajillos que animan el alma, récord de Tetris con el lavavajillas,sesiones de psicología en la barra por el precio de una caña, cuentasseparadas que ni el Nobel de Economía sabría resolver, jornadasmaratonianas, y sobre todo paciencia, mucha paciencia. Si hastrabajado en un bar, sabrás de qué va esto. El Bar Manolo es uno deesos lugares de toda la vida. Pero desde hace un tiempo, parece quelos clientes prefieren el modernísimo gastrobar de enfrente, y esotrae de cabeza a su dueño. Cuando Jorge, el nuevo camarero, cruza lapuerta por primera vez, no necesita ser Chicote para entenderrápidamente por qué el negocio no acaba de marchar. Por muy rico queesté el menú casero o por muy barato que sea, un bar no se sostienecon los cuatro ancianos que juegan al dominó, el parroquiano clavadoen el mismo taburete desde hace diez años y la amable vecina que soloquiere «un café con leche descafeinado, de máquina, corto de café, con leche de soja tibia y dos de estevia». Camarero vocacional y conmuchos años de experiencia a sus espaldas, Jorge será un revulsivo enel Bar Manolo, donde intentará que las cosas cambien. Eso sí, tendráque hacer equilibrios con los nuevos clientes: a algunos les daría las llaves del cielo y a otros los mandaría directos al infierno. El BarManolo está a punto de inaugurar una nueva etapa, pero ¿logrará vencer la batalla al gastrobar?

Una divertida novela gráfica sobre el día a día de un camarero y susanécdotas con los clientes. Cafés con nombres más largos que Daenerys, carajillos que animan el alma, récord de Tetris con el lavavajillas,sesiones de psicología en la barra por el precio de una caña, cuentasseparadas que ni el Nobel de Economía sabría resolver, jornadasmaratonianas, y sobre todo paciencia, mucha paciencia. Si hastrabajado en un bar, sabrás de qué va esto. El Bar Manolo es uno deesos lugares de toda la vida. Pero desde hace un tiempo, parece quelos clientes prefieren el modernísimo gastrobar de enfrente, y esotrae de cabeza a su dueño. Cuando Jorge, el nuevo camarero, cruza lapuerta por primera vez, no necesita ser Chicote para entenderrápidamente por qué el negocio no acaba de marchar. Por muy rico queesté el menú casero o por muy barato que sea, un bar no se sostienecon los cuatro ancianos que juegan al dominó, el parroquiano clavadoen el mismo taburete desde hace diez años y la amable vecina que soloquiere «un café con leche descafeinado, de máquina, corto de café, con leche de soja tibia y dos de estevia». Camarero vocacional y conmuchos años de experiencia a sus espaldas, Jorge será un revulsivo enel Bar Manolo, donde intentará que las cosas cambien. Eso sí, tendráque hacer equilibrios con los nuevos clientes: a algunos les daría las llaves del cielo y a otros los mandaría directos al infierno. El BarManolo está a punto de inaugurar una nueva etapa, pero ¿logrará vencer la batalla al gastrobar?