Dicen que el hombre aún no ha pisado Marte. Es mentira. Sí lo hahecho. Yo lo he hecho. Vosotros lo habéis hecho.
Pisamos Marte enel momento en el que ardemos de felicidad en cualquier concierto deRock, cuando nos sentamos en nuestra playa y el sol te acaricia lacara y, sobre todo, cuando sentimos agujetas en la tripa de tantoreír. Ardemos en el teatro, en la montaña, entre las páginas de unlibro. Ardemos y nunca lo hacemos solos. Pisar Marte es sinónimo defelicidad. Pero no felicidad así como te lo imaginas. No. Felicidad en mayúsculas y con letras reflectantes en la fachada de tu casa. De eso que abres las ventanas una mañana y todo el vecindario tiene envidia. Sí. Felicidad.
Voy a Marte, ¿te vienes?