Aquel día, primero de Año Nuevo, irrumpió en la corte de Camelot ungigantesco y pavoroso caballero. Su piel, su frondosa barba y toda suropa y su caballo eran tan verdes como la hierba. Los presentes sequedaron inmóviles, con los ojos clavados en el desconocido, que retaa toda la corte con una prueba aún más asombrosa. Así comienza SirGawain y el Caballero Verde, sin duda el texto artúrico más perfectode las letras inglesas, un poema aliterativo del siglo XIV que J. R.R. Tolkien ha situado en la cumbre de la literatura medieval.Fantasía, movimiento, viveza en los detalles son algunas de lascaracterísticas principales del anónimo autor de este relato, cuyosepisodios se suceden como láminas de un libro de horas. Pero lacompleja arquitectura de este poema invita a una doble lectura, comoestablece el sentido alegórico medieval, por un lado, las pinceladasrealistas que nos acercan a una época, a sus detalles cotidianos y asu sistema de valores, por otro, un preciso laberinto de símbolos que, como un itinerario paralelo, nos abre a nuevas y múltiples areas designificación. La introducción de Luis Alberto de Cuenca sobre laépoca y los aspectos literarios del poema, el postfacio de Jacobo F.J. Stuart sobre su interpretación simbólica, y un extenso epílogo(«Sir Gawain y el Caballero Verde: Indra y Namuci») del prestigiosoindólogo Ananda K. Coomaraswamy sobre las raíces míticas de la obra ysu dimensión metafísica, hacen que este libro sea una perfectaintroducción para aprender a leer un texto medieval desde diferentesángulos de significación.