Corren tiempos de cambio en la enseñanza universitaria española, quetraen también consigo, por qué no decirlo, cierta confusión. Laincorporación de las universidades españolas al Espacio Europeo deEnseñanza Superior con la implantación de los conocidos como planes de estudio de Bolonia ha suscitado muchas reticencias, cuando no elrechazo frontal, de un amplio sector del profesorado universitario,provocado seguramente más por la jerga que dichos planes hanintroducido que por los resultados académicos, desconocidos en todocaso hasta ahora. Tampoco son escasos los alumnos que manifiestan sucontrariedad al ver frustradas sus expectativas porque la precesión de muchos profesores ha hecho que, con demasiada frecuencia, los cambios no se hayan producido más que sobre el papel.
La situación es paradójica porque si en algo está de acuerdo todo elmundo es en que la situación anterior en la que el alumno desertaba de las aulas y de los libros hasta quince días antes del examen no erasostenible y, por otra parte, los nuevos planes ni merman un ápice lalibertad de cátedra de los profesores, ni restan derecho alguno a losestudiantes. Sólo tratan de que los alumnos vuelvan a las aulas y alestudio desde el primer día del curso, guiados en su trabajo porprofesores que han de allanar las dificultades que encuentren en sulabor cotidiana.
Nunca como ahora se ha sentido en la universidad la necesidad debuenos manuales que constituyan la base de un curso completo en el que los profesores y los alumnos hallen un asidero que les proporcione la necesaria seguridad. Los alumnos de Derecho romano de lasuniversidades españolas encontrarán en esta obra, pensada y elaboradaa lo largo de veinte años y fruto de la experiencia en las aulas, larespuesta a las necesidades que plantean las guías docentes de lasdistintas facultades con las adecuadas dosis de rigor científico ysencillez expositiva.