Este libro se podría titular Siguiendo el hilo de Ariadna, enreferencia a la bella metáfora con la que Loris Malaguzzi describía la sutileza de los procesos de aprendizaje que llevan a cabo los niños y las niñas y que algunas veces las personas adultas son capaces deseguir.Es, sencillamente, lo que ha hecho la autora. Seguir ese hilo de seda, casi imperceptible, un hilo que requiere mucha delicadeza para poderverlo, documentarlo y recogerlo.Al leer este libro, nuestro trabajo parece fácil, solo habría queestar atentos, como quien dice, lo cual ya es mucho, pero aún esinsuficiente, porque en todo lo que se describe hay espontaneidad porparte de los niños, pero en ningún caso por parte de la maestra. Todopuede resultar fácil si existe un trabajo constante, riguroso yprofundo antes, durante y después de la actividad del grupo.La experiencia de seguir el hilo posee un elemento remarcable: eltiempo. Tres años de trabajo con un mismo grupo de niños y niñaspermite un largo itinerario de relaciones y construcción deconocimientos juntos, de diálogos y complicidades, de entendimiento yde progreso.La confianza en el grupo, en cada niño, hace visible la madurez de una maestra que, de forma sencilla, conduce al lector por el laberinto de los aprendizajes, solo hay que dejarse llevar.