En las afueras de una ciudad demasiado grande de un país demasiadopobre, no hay fronteras ni ley ni cultura. Solo hambre, tedio,pegamento. Allí manda el más fuerte, el más cabrón. En ese mundomalviven el Gringo y el Chueco, un par de chicos cuya amistad es talvez el único regalo que les ha hecho la vida. Rodeados por camellos de poca monta, violencia de género, formas inhumanas de vivir, un día se lanzan a la delincuencia, la forma de relacionarse con el mundo a laque se han acostumbrado. El robo de un arma de fuego permitirá alChueco subir de categoría en el infierno de los basurales. Para elGringo, en cambio, el encuentro azaroso del amor y de un manoseadoejemplar de Moby Dick parecen abrir el camino de la redención. Aunquemuchas son las formas de escapar a la marginación y la miseria. Y lamejor no es la más dulce, sino la más expeditiva. Siete maneras dematar a un gato es una crónica de la miseria material y espiritual, de la vida a la que nuestra civilización ha ido empujando a un númeroinmenso de seres humanos. Pero también es una bella y amarga novela de iniciación por partida triple: al delito, al sexo y a la literatura.En la mejor tradición de obras como Los olvidados de Buñuel, la novela avanza con pulso firme y supone una demostración de madurezsorprendente por parte de su autor. Matías Néspolo, entre los mejoresescritores de habla española menores de 35 años, según la revistabritánica Granta, 2010.