Un apacible y sutil álbum ilustrado sobre un niño que quiere ver a una ballena. Para lograr su objetivo debe resistir muchas deliciosasdistracciones que intentan alejarlo de su meta. Muy pronto, loslectores descubrimos que el verdadero sentido del libro no seencuentra sólo en la esquiva ballena, sino en las inquietantesdistracciones: rosas, barcos, pelícanos y nubes. Si quieres ver unaballena, nos advierte la narradora, necesitarás una silla no demasiado cómoda y una manta no demasiado acogedora porque los ojossomnolientos no son buenos para ver ballenas