Ya no tenemos nada. Solo la posibilidad, el deseo, de envejecer juntos y recordar.
Recordar el silencio de la casa en el núcleo de la noche, elcansancio, y sin embargo la persistencia en una escritura sinesperanzas. Recordar los cuerpos fuertes, la música y las nochessalvajes: la herida que dejaron en mi corazón. Recordar a los niños,sus sonrisas resplandecientes, sus abrazos que armaban. Recordar eltrabajo continuo, anestésico, la soledad, la extenuación. Recordar los paseos nocturnos y solitarios hasta las fronteras y el deseo continuo de acabar. Recordar ahora el interior de los árboles en los que merefugiaba, los bosques, los mares negros, la luna y la espuma fría delas olas. Los libros y cuadros hermosos que nos arropaban, nuestrosviajes, el alcohol, el devenir de la tristeza en tu rostro. Mi corazón roto y los pasillos helados de los hospitales. La vida quebrada quese fue.