Auschwitz es el lugar donde la Filosofía tropieza. En Auschwitz pierde sus cimientos la Modernidad, porque el discurso moderno no puedereferir el mundo de Auschwitz. Por eso Auschwitz es unacontecimiento. Mas es preciso decir la verdad de lo ocurrido si noqueremos quedar suspendidos indefinidamente en mitad de la nada,expresándonos como fantasmas en un discurso sin fundamento. Tenemosque bajar a los infiernos, no podemos seguir invocando los valoresilustrados dando la espalda al acontecimiento que los pone enevidencia. Debemos conocer los hechos que demuelen nuestra escritura:volver al lugar del crimen, al origen del trauma, volver a Auschwitz.No para condenarlo por enésima vez, sino para comprenderlo. No bastacon la condena.?No es hora ya de buscar soluciones, vías, tan sólo es hora delevantar acta de lo ocurrido y reconocer tal vez lo peor. ¿Tristedestino el nuestro? ¿Tan triste acaso como el de los que no volvieron? ¿Igual el verdugo o su vástago que la víctima? Tal es el trauma?,Raúl Fernández VítoresRaúl Fernández Vítores (Madrid, 1962) es profesor de Filosofía y tiene publicados libros de ensayo, narrativa y poesía. Cabe destacaraquí Teoría del residuo (1997), Sólo control (Páginas de Espuma, 2002) y Los espacios bárbaros (Páginas de Espuma, 2007). Su último libropublicado es una colección de jaikus titulada Res Nata (2008).