AA.VV
El periodismo, en tanto que actividad comercial que subsiste gracias a la venta de sus resultados a un público que paga por su consumo -almenos, así fue en los dos últimos siglos-, tiende igualmente alsensacionalismo casi como una ley física. Es una deriva que se explica por la necesidad ineludible de competir, pero también por el altogrado de interés que despierta entre los receptores. Lo entendieronperfectamente aquellos predicadores que describían con todo lujo dedetalles los martirios del infierno para asegurarse un amplio grupo de seguidores. El sensacionalismo forma parte de la misma esencia delperiodismo moderno y resulta clave para entender su desarrollo. Eltodo por la audiencia que proclaman hoy muchos medios de comunicaciónes un mero trasunto del verdadero principio que mueve la comunicaciónactual, el todo por cautivar al público. El sensacionalismo no es solo una estrategia discursiva, un relato sorpresivo de impactante repleto de elementos provocadores y morbosos. Es casi un seguro de vida parael medio de comunicación, una garantía de que su volumen de público se incrementará. El morbo