AA.VV
Para entrar en el mundo de la niebla y las maravillas basta con unachaqueta y un puñado de purpurina. Si queda alguna tecnología porinventar, un poema por recitar o una iniciativa ecológica por aplicar, lo más probable es que esté a punto de ocurrir aquí. Adiós a lasinhibiciones, esto es San Francisco.