A los nueve años, Juan Salvatierra quedó mudo después de un accidentede caballo. A los veinte, empezó a pintar en secreto una serie delarguísimos rollos de tela que registraban minuciosamente la vida deun pueblo litoraleño. Tras la muerte de Salvatierra, sus hijos viajandesde Buenos Aires para hacerse cargo de la herencia: un galpóninmenso atestado de rollos pintados.Intrigado por la obra monumentalcreada por su padre, el hijo menor, Miguel, se dispone a ordenarla.Junto con las telas, desenrolla una intriga de secretos familiares que se hunde en el pasado y echa sus sombras sobre el presente.Salvatierra parece haberlo pintado todo. Profuso como la flora y lafauna que pueblan la ribera, el cuadro se impone sobre la realidad yla desborda.Solamente falta un rollo para completar el inmenso cuadropintado por Salvatierra y Miguel siente la imperiosa necesidad deencontrarlo para que el cuadro no sea infinito, para que tenga unborde, un límite. Para tener una vida que no haya sido pintada ya porsu padre. Miguel emprende una auténtica aventura que lo llevará adescubrir algo nuevo sobre su padre e impensable sobre sí mismo.