Mencionada apenas en los Evangelios, la figura de Salomé atrajo yadesde la Edad Media la imaginación de los artistas figurativos. Sinembargo, fue sobre todo a partir del siglo XIX, y especialmente en elúltimo cuarto de este siglo y el primero del XX, cuando alcanzó unlugar preeminente en el imaginario artístico moderno como figura en la que confluyen belleza y maldad, esplendor y lujuria, así como esaexacerbación de los sentidos cuya búsqueda es tan propia de la época.Escrita originalmente en francés en 1891 durante un larga estancia enParís, Oscar Wilde aunó en Salomé la visión clásica transmitida porFlaubert en obras como «Salambó» o «Herodías» con la mirada decadentellena de oros bizantinos del pintor Gustave Moreau, para alumbrar unaobra magnífica en la que laten la violencia y la sexualidad. En suprólogo, Mauro Armiño da cumplida cuenta de los múltiples antecedentes y peripecias de esta polémica obra a lo largo del tiempo. La presente edición se acompaña de los dibujos realizados para la edición inglesa (1894) por Aubrey Beardsley.Traducción y prólogo de Mauro Armiño