En Sagrado Corazón 45, Jose Padilla sitúa la acción en una vivienda de una ciudad sin nombre. Tras sus muros se protegen los misterios devarias generaciones de españoles: un viaje desde el pasado al presente y unos personajes atrapados por un contexto exterior convulso. Unmundo en constante cambio y transformación. Jose Padilla invita adescubrir qué hay detrás del juego dramático, hace que nos preguntemos qué realidades sujetan los corazones de sus personajes otorgando alpúblico la responsabilidad de seguir con la trama y de llenar designificados la obra. Estamos ante un gran texto dramático, aquel queno resuelve ningún conflicto por nosotros, al contrario, nos lo cedepara que seamos los lectores (y espectadores) los que resolva¬mos alfin la historia. LUIS LUQUE