íLos romanos estarían perplejos! Pero lo cierto es que la historiaromana de la península Ibérica no forma parte de la memoria de loseuropeos de hoy en día. Y sin embargo aquella secular experiencia nosrecuerda que, sin grandes sobresaltos ni grandilocuencias, losindígenas, transformados en provinciales, llegaron a familiarizarsecon la política en su vertiente más ingrata y delicada: la gestióncotidiana de los asuntos locales, sin ella la ciudadanía y lacomunidad municipal no tendrían sentido. El presente libro rechazadecididamente las lecciones aprendidas con posterioridad, y afirma que el pasado remoto contribuye plenamente al conocimiento de los hombres de nuestra época. La reconstrucción serena de antiguas vivencias,lejos de enfrentar artificialmente a indígenas y romanos, muestra queesta historia es algo más que una conmemoración afectuosa o que unaseñal de respeto en nombre del recuerdo. El aprendizaje romano de laciudad, marcado por los méritos individuales y las solidaridadescolectivas, todavía pervive soterradamente en las ciudadespeninsulares de nuestra época dispuesto a resurgir y a iluminar elpresente. Nos conforta saber que las piedras que conservan estamemoria no están abandonadas sino protegidas.