«A mitad de los años sesenta -afirmaría Keith Richards en 1971 -,colocabas el single de éxito junto a diez temas de mierda en un disco, y lo sacabas al mercado. Ahora, es el álbum en sí lo importante».Sticky Fingers rezuma calidad por los cuatro costados y se ha ganado,por méritos propios, constituir uno de los pilares que sustentan lareputación de los Rolling Stones. Para muchos es su mejor disco...pero, lo que sí es seguro, es que la época en la que se forjó -lamisma en la que también nacieron algunas de las canciones de su otrotrabajo estrella, Exile On Main Street -, supuso un cambio vital parael grupo británico, y es ahí donde reside su importancia. Es un fielreflejo de la madurez que, como banda de rock, llegaron a alcanzar.
La intención de este libro no es otra que trasladar al lector al marco de la creación de una gran obra, para que pueda entenderla y, llegado el caso, disfrutarla en su total magnitud. Siempre desde el sentidocomún y alejado de la subjetividad del fanatismo mal entendido porque, como dijo Keith Richards: «No puedes tomarte un disco como otraspersonas consideran la Biblia. Es solo un puto disco, tío».