DUCH, LLUIS / DUCH ALVAREZ, LLUIS
La cuestión de las relaciones entre lo religioso y lo político hamarcado profundamente la historia de los pueblos europeos. Para bien y para mal, las estructuras políticas de la religión interactúan, amenudo de incógnito, con las estructuras religiosas de la política,produciéndose una especie de trasvase de los términos ysignificaciones políticos a la religión y de las concrecionesreligiosas a la política.
Los sistemas religiosos, que siempre son concreciones limitadas yculturalmente determinadas de lo religioso, nunca se dan porsatisfechos con la dirección de la «vida espiritual» de sus fieles,sino que también anhelan dominar la vida pública mediante, porejemplo, legislaciones y normativas acordes con sus interesesparticulares y grupales. Y, por su parte, lo político, siempreactualizado por mediación de políticas concretas, nunca se da porsatisfecho con la simple administración de la «cosa pública», sinoque, de una manera u otra, siempre quiere incidir e influir«religiosamente» sobre el foro íntimo de la conciencia de losindividuos para administrarla y dominarla.
No se trata, por consiguiente, de una simple presencia de loteológico-político en forma de mera yuxtaposición de lo teológico, por un lado, y de lo político, por el otro, sino de la coimplicación deambos.